Dispensadores automáticos sirven parafarmacia en gasolineras de Baleares

Dispensadores automáticos sirven productos de parafarmacia en estaciones de servicio de Baleares. Se trata de una iniciativa que abre una vía nueva de venta -perfectamente legal- en competencia con la farmacia comunitaria y que prescinde del asesoramiento del farmacéutico.
La empresa que distribuye la máquina ofrece a las gasolineras ventajosas condiciones económicas: 200 euros más IVA cada mes y el diez por ciento de las ventas sin IVA. A ello se añade que la estación no se tiene que ocupar de los gastos de mantenimiento y del control y la reposición de los productos.

El COF de Baleares y la Vocalía de Dermofarmacia del Consejo General de COF han mostrado su preocupación y rechazo por esta iniciativa, ya que, dicen, la dispensación de ciertos productos sin el asesoramiento de un farmacéutico no favorece el cuidado de la salud de los ciudadanos. Además, advierten expresamente de que el farmacéutico debe tomar nota de los laboratorios que se «aprovechan» del prestigio del canal farmacéutico para lanzar productos que luego descatalogan para dispensarlos fuera.

Debe recordarse que la parafarmacia está cada vez más extendida en centros comerciales como El Corte Inglés, Carrefour o Alcampo, una vez que los tribunales aclararon en su día que la venta de estos productos no era exclusiva de las farmacias. Sin embargo, la profesión siempre lo ha visto con recelo porque puede ser un primer paso para luchar por la venta de EFP. Debe apuntarse también el precedente conocido hace dos años de una máquina dispensadora de EFP dentro de las farmacias, que encontró el rechazo de los representantes profesionales, aunque existe de hecho en más de una farmacia.

Los representantes profesionales lo han acogido con rechazo y preocupación. Para Antoni Real, presidente del COF de Baleares, «es un camino nuevo que abre una competencia a la farmacia. La queja es sobre todo hacia los laboratorios, que aprovechan la calidad del canal farmacéutico para introducir EFP que luego descatalogan para meterlas en otros canales». Real cita como ejemplo a la valeriana y a la fave de fuca -incluidos en la oferta del dispensador automático y antes clasificadas como EFP-, «que no pueden estar al alcance de cualquiera sin el consejo de un profesional, teniendo en cuenta que antes eran medicamentos; aunque sea legal, no es lo mejor para el cuidado de la salud». El presidente balear reconoce que en las gasolineras ya se vendía parafarmacia, «pero no a este nivel, ya que esta máquina lo fomenta y crea un concepto de dispensación automatizada».

En igual sentido, Ana Aliaga, titular de la vocalía nacional de Dermofarmacia, explica que «es peligroso porque se abre la brecha para que entren más productos y tiene riesgos para la salud». En este sentido, apunta que «la farmacia siempre da un consejo y los productos farmacéuticos no pueden estar en manos de cualquiera (un té laxante accesible a un enfermo de anorexia)».

Para Aliaga el farmacéutico también debe tomar una decisión, «elegir qué productos se dispensan en la farmacia y cuáles no».

Fuente: El Correo Farmacéutico